Entrevista a Leonor Silvestri*

Para vos, ¿qué es la pospornografía?

Siempre que me preguntan acerca del qué de las cosas me obligan a responder acerca del cómo. La pospornografía, o mejor dicho el postporno -que hace entonces referencia a agenciamientos o movimientos  y flujos post-identitarios de tecnovivos conectados o formas-de-vida, más que a un género (literario o dispositivo audiovisual)- no es; sino que funciona; es decir siguiendo a Spinoza para tratar una vez más de salir del mundo de las taxonomías del imbécil de Aristóteles las cosas son en tanto lo que hacen, en su realización o hacer encontramos su definición (y no en programas a apriorísticos o esencias sustanciales): possest.

Asimismo, podríamos ver al postporno como una plataforma móvil (como le gusta decir a mi compañero Fernando Bezstia) o punto epistemológico para repensar un género que ya existe (el porno) dentro de la industria del cine, que agrupa tanto al elemento más activo heredero de los debates feministas radicales pro-sexo de los 70 y 80 hasta una manera de ver críticamente la pornografía masiva de fácil acceso, que incluyen agenciamientos tanto artísticos como anti-arte; y que a mi me gusta periodizar comenzando con el accionismo vienés pero que sin lugar a dudas no pueden dejar  de lado a artistas anteriores como Claude Cahun.

Hay quienes dicen que el postporno es un porno donde lo principal sería desmontar lo que Beatriz Preciado llamó el circuito de excitación-frustración propio de las sociedades farmacopornográficas que sofistican y agregan lo molecular hormonal a lo mejor de las sociedades de control y las disciplinarias de Deleuze y Foucault respectivamente.

Hay quienes lo proponen como alternativa sexual a un feminismo moralista que baja máximas del tipo “aprende una sexualidad con amor” y no teme establecer alianzas con el Estado que terminan criminalizando trabajadoras sexuales migrantes y dignificando el trabajo doméstico en contra del trabajo sexual (convengamos que más convendría abolir la noción de trabajo y volver al juego, que de eso también se trata coger).

Hay quienes suponen al postporno como un tipo de género audiovisual lato sensu -que incluye desde performance hasta cine- que invita a la reflexión crítica en el uso de los placeres y la desprogramación de la heteronorma o la heterosexualidad como régimen político.

Personalmente yo prefiero pensarlo como una posibilidad de hacer magia y de encontrarme con afines sexo-afectivo para construir una manada de lobos lesbianos-marica estupendas, parafraseando a Paco Vidarte.

¿Podemos des-aprender lo que el porno tradicional nos enseñó? ¿El posporno es una veta posible subvertir ese aprendizaje tan incorporado?

Si la sexualidad y el deseo y el uso de los placeres no son ni naturales ni inconscientes ni espontáneos, sino contingentes y políticos; si como decía Wittig la heterosexualidad es un régimen político totalitario y una lengua hegemónica que nos domina, si como creía Teresa de Lauretis toda esta heterosexuación ocurre a partir de ciertos dispositivos (siguiendo a Foucault) de sexualidad o tecnologías del género que incluyen lo audiovisual, lo literario,  y cualquier sistema de signos, entonces además de desaprender lo aprendido (como si hubiera un estado natural o anterior al sujeto donde se desarrolla un ser humano o individuo en libertad) se puede hacer algo aún más osado.

Se puede reapropiar el artificio o dispositivo, se puede desubjetivar, emprender una línea de fuga a partir de esas mismas armas, ya sea mediante el análisis crítico que nos hará ver que finalmente en todos lados hay fisuras porque la pornografía heterocapitalista y heternormativa es un código abierto o al menos desquebrajado. Se puede intervenir en la lucha armada en el sitio donde se libra la guerra haciendo foquismo. Tal vez mediante la toma de las armas pornomágicas  o mediante el despliegue de nuevas máquinas de guerra deseantes podamos construir  una nueva subjetividad deseante, un nuevo uso de los placeres o nuevos deseos hoy insondables que tracen una cartografía de mundos posibles hic et nunc. Si entendemos el aprendizaje incorporado como aquello que nos hizo no solo sujetos sexuados/generizados, sino además humanos, pues quizás exista cierto postporno que sirva para revertir ese efecto hacia otro lugar, pero nunca hacia la nada misma de un espacio natural.

Y jamás olvidemos que decirle Sí al sexo no es decirle No al poder, tal como creía Michel Foucault y la feminista Dana Densmore cuando esta última advertía acerca de la liberación de la propia liberación sexual de las mujeres.

Tus trabajos como performer siempre pone en juego el cuerpo y la palabra, ¿cómo surgió la idea de integrar la poesía en tus presentaciones?

Además de que ya me aburre leer como poeta, esta idea la tome directamente de una artista que me dio la idea y me invitó a realizarlo con ella mientras nuestra amistad y relación sexoafectiva resultó (es decir, mientras su novia estaba de viaje jajajaj), Diana Torres LA pornoterrorista.

Sin embargo, realmente siempre he hecho performance con poesía, solo que no eran tan explícitamente sexuales, cuando por ejemplo tenía el grupo Menudo Par de Fieras (nombre sacado de una peli porno) con Paula Maffia.

Debo confesar que no me siento performancera y muchísimo menos artista. Siento que hacemos psicomagia y terrorismo de género o pornoterrorismo luddita sexxxual y no performance artística. Siento que la performance es uno más de los dispositivos reapropiados de desubjetivación de la heteronorma y de construcción de una nueva forma-de-vida-sexual desde el sexo-afecto.

¿Cuál es tu propuesta respecto a la creación de lazos sexo-afectivos disidentes? ¿es esto una práctica de luddismo sexual?

Adoro al Comité Invisible cuando dicen nada pedimos, nada proponemos; porque en definitiva el Luddismo Sexxxual es un medio para adquirir una posición en la guerra en curso.

Por una parte, si el género es -como creía el doctor John Money- es un ideal regulatorio a partir del cual el cuerpo sexuado se construye mediante una serie de dispositivos tanto subjetivo-deseantes como biomédicos (tecnologías del género), entonces podemos decir que  en el mundo de la metafísica occidental este ideal regulatorio de la heteronorma en la era del capitalismo cognitivo construye dos sexos -varón y mujer-(siempre siendo una variable del par menor que la otra), que a su vez podrán acceder a dos tipos de sexualidades , hetero y homo. Ahora bien, en nuestra lectura luddita sexxxual, a este modelo que es más o menos, y cada quien con sus hipótesis, el que compete a Wittig, Butler, Teresa de Lauretis, Fausto-Sterling  y también a Beatriz Preciado, no hay una lectura precisa acerca de cómo, también, se construye unas formas-de-vida-sexual o afectos, en el sentido spinoziano. Es decir, ese ideal regulatorio heternormativo al que llamamos género (femenino y masculino) no solo construye un cuerpo materialmente hablando (es decir a la altura de la entrepierna y de los deseos) y unas sexualidades sino también una manera de afectarnos (en este caso, de hacer decrecer nuestras potencias y de anular la posibilidad de experimentar de qué es capaz nuestro cuerpo).

Mucha gente inocentemente utiliza la metáfora “venimos así de fábrica” cuando quiere justificar un hecho biológico o afectivo, es decir somato-sexo-socio-político, como “natural”. ¿Dónde está la fábrica en la que esta gente trabaja? ¿Qué tipo de manufactura produce e intercambia? Deleuze ya decía el inconsciente es la fábrica y el deseo su producción. No digo nada nuevo cuando explico que en el proceso de industrialización que sigue a la revolución francesa la reproducción sexual se convierte en una de las maquinarias privilegiadas de lo social. El cuerpo social se organiza productivamente (reproductivamente): la familia (hetero-normal). Así, el sexo es importante porque se convierte en uno de los enclaves estratégicos en las artes de gobernar. Pero eso que llamamos sexo no es nada estable, sino que refiere a un conjunto de constantes mutaciones históricas que afectan a la manera en la que las corporalidades son producidas y a la manera en la que los intercambios sexo-afectivos de esas corporalidades son administrados.  Cada cuerpo, para llegar a estar sujeto en el seno del Estado moderno, para llegar a ser sujeto, debe pasar por el proceso de fabricación que le convertirá en tal: ser humano/ homo-amans. Cada cuerpo en Estado a nivel molecular, dotado de Yo, para tratar con otros cuerpos-yoes según contratos universales que nadie discute porque los dicta “el alma” y los impone el cuerpo.

Luddismo Sexxxual significa destruir las máquinas de la fabricación de los géneros y así generar una contraproductividad desde el placer-saber, desde el deseo como fuerza creadora y productiva, desde un placer que no re-organice la ontología de la función corporal sino que arengue una excitación permanente que nos haga salir de la cadena productora-reproductora (llámense hijxs, llámense prácticas, llámense relaciones, et cetera), siempre sabiendo que no hay sexualidades puras -ni contrasexualidades puras- pero que sí hay incomodidad y resistencia y fuga, en una geografía que no sólo no es menor sino que ya tampoco es innombrable, que no es natural ni meramente inconsciente o pre-consciente, sino un dispositivo por donde emerge el poder con gran potencia en sus estados más primariamente naturalizados. De allí la necesidad de una acción directa (una insurgencia, divergencia, subversión) sexual, fetichizándolo todo, y des-identificando los órganos reproductores con los órganos sexuales y la pareja como la zona privilegiada para el viejo concepto del anarquista Emile Armand, la camaradería amorosa -que también tiene que ser relexicalizado.

*Mini Bio // Leonor Silvestri: Poeta, traductora, periodista, performer, activista de género anarquista, especialista en Literatura Antigua por la Universidad de Buenos Aires, puta, dominatrix S/M. Ha publicado artículos de investigación, periodísticos, de opinión, reseñas y traducciones en diversos medios académicos nacionales e internacionales. Es autora de Catulo, Poemas. Una introducción crítica,  El Don de Creer, Después de vos entre otros títulos. Coordina talleres de poesía grecolatina, pospornografía y teoría queer entre otras propuestas. Lleva adelante el proyecto Ludditas Sexxuales, con el que emite un programa radial online cada semana.

Se puede leer más de ella aqui y a Ludditas Sexxxuales se llegan por aqui.

PornoVirus: infectando los cuerpos / placeres / deseos del Heterocapitalismo Mundial Integrado, un articulo por Ludditas Sexxxuales, se encuentran aqui tambien.

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