Derrocando la hegemonía de la poronga. Democratizando zonas erógenas. Socialismo anal (apuntes de una disertación)

Comenzar a plantear la necesidad de disociar el placer de la cópula reproductiva. Capital y falocentrismo. Ano al poder. Heteronorma = Homonorma. Mi visión personal y poco académica.

por Lucas Darko

*

Mi postura es menos academicista, yo hablo desde la visceralidad y la observación subjetiva, o propio. Mi experiencia. Puedo recomendarles bocha de libros, y de hecho iré citando los leidos para que cada uno lo lea y saque sus propias conclusiones, acá estoy para abrir mi pensamiento, compartir mis dudas y proponer una reflexión sobre el tema del placer y la sexualidad.

Puede sonar cliché pero yo creo que el amor es la verdadera revolución y cuando digo “amor” no me refiero al concepto Hollywoodense ni a los estados de Facebook, hablo del amor como una herramienta de la comprensión, propia y mutua, hablo de este como un gualicho que te ayuda a evolucionar, a lo pokemon. Cuando hablo de amor hablo de lo que cada uno elija y decida, toda mi presentación se basa en esto, en resignificar palabras que usamos a cada rato y sin embargo, o no tenemos idea de lo que hablamos o las usamos por el significado adquirido por otros, no sabemos ser autónomos, somos inércicos.

El primer amor es el propio, del yo arrancamos para lo que sea, noviazgo, amistad, trabajo, y claro, placer. La masturbación nos vincula por primera vez con el cuerpo propio, es un acto de reconocerse y brindarse goce. Pero este acto natural, esta pulsión que bien puede empatarse hasta con funciones fisiológicas básicas como es respirar se cargó de culpas y prejuicios.

Cuando el pueblo judío logró asentarse, el objetivo era acaparar más tierras, por ende lo que necesitaban era pueblo que vaya ocupando terreno, para ello se necesitaba mas nacimientos, mas gente que vaya armando sus casas, entonces si alguien iba a eyacular tenía que hacerlo para fecundar. El semen era un valor capital que “adquiriría” nueva mano de obra para el expandimiento, entonces la masturbación empezó a ser improductiva y por lo tanto castigada. De repente volvieron nuestras bolas en arcas, el placer empezó a perder lugar ante la ambición.

Por mandato de Dios y todo un teje bíblico, Onan tenía que embarazar a la esposa de su hermano muerto. Por pudor antes de eyacular retiró el pene y lo hizo sobre la tierra, todo mal, los angeles buchoneando, la culpa judeo-cristiana, mal mal. De ahí viene el término onanismo.

Pero lo que la religión comenzó, la medicina (la falsa como la institucional, la comercial y la inquisidora) se encargó de potenciar. Decían que te dejaba tonto, que al eyacular por paja la punta del pene hacía un movimiento peristáltico que hacía que entre aire, esta se iba al torrente sanguíneo y se terminaba alojando en el cerebro, esto te dejaba bobo.

Y luego todas las herramientas para evitar que el niño se toque, una cacería de brujas. Para que se den una idea, en el año 1884 en un psiquiátrico de Massachuset el 32% de los internados estana allí por “onanismo” con técnicas curativas tales como aplicar cáusticos y sanguijuelas en los genitales.

Y desde entonces pasaron los informes de Kinsey, Freud, la liberación sexual, el hiv, el porno y ahora el posporno y si embargo, la paja, el lugar de exploración y auto-placer sigue pesando con gran estigmatización.

Un hombre se pajea en la soledad de su baño y no se permite explorar otra zona que no sea su falo, y si descubre su culo lo hace con vergüenza. Que no se entere la sociedad católica apostolica romanica, capitalista e hipócrita. Este lugar esta vedado a la mujer que solo parece tener concha para reproducir mano de obra capitalista y mear, del goce ni hablar. Es así como las chicas llegan a su debut sexual sin conocer su genitalidad, la descubren al mismo tiempo que se encuentran con el cuerpo del otro, cuerpo y mirada de hombre que la interpela, que la abre y la duele, el macho se lleva en su falo la preciada recompensa: la sangre de la desvirgada, cuanto más le duela mejor será para el patriarcado, en ese primer encuentro ya no hay dos personas, hay años de cultura opresora y un lastre cultural oscurantista, hay ego y humillación. Nada de placer.

Cuando hablo de disociar el acto sexual reproductivo del placer me refiero a que esto parece estar pautado como un camino obligatorio y directo. Te veo, me gustas, me calentas, te cojo = falo en hueco. El pene es como el dictador de este régimen donde todo el placer pasa por su ojo tuerto.

El semen es el valor que depositado en la vagina creará nueva mano de obra y/o consumidores para este sistema capitalista, entonces el acto de copular (que un macho y una hembra de la misma especie tengan sexo para reproducirse) se tornó algo casi de estructura Fordista, un engranaje más. Y llevado al lugar del placer no fue nunca uno separado del otro, ya que todavía se toma, de manera inconciente y autómata, el hecho de saciar una excitación o un interés sexual por la otredad con el acto heteronormativo de apareamiento, esta simulación de la acción de crear más mano de obra. El semen no se puede desperdiciar.

Es así como en el sexo entre dos varones el culo se termina “vaginizando” y se replica este acto de apareamiento de copula, de producción y reproducción. Pija en hueco, bomba bomba y listo. Nadie se plantea los otros lugares de sensibilidad. No importa que el semen quede atrapado en el forro, sea para homo o hetero, repetimos el acto que tiene como finalidad la creación de un bien, que si nos espia el Dios patriarcal o la sociedad toda, que no parezca ques estamos dándonos placer, que si nos espían, que se crean que estamos trabajando para ellos, incluso en ese momento donde deberíamos estar convulgando entre nosotros, bueno, también están metidos.

Ya absorbidos por el esquema de placer dado e impuesto por la historia capitalista y de producción, la cultura homosexual acuñó tres términos: activo, pasivo y versátil. Los tres son en relación a la función de la pija en el acto, o sea: el que la usa para ponerla, el que no la usa y recibe, el que va y va. Estos conceptos de oposición plantean un A y un no-A, en lo hetero es un pene y un pene inverso, en lo homo es un penetrador y un penetrado, en ningún momento la oposición se toma como un creador de algo más (A contra B igual C), sino en un condicionante y un invisibilizador, ya sea de la vagina o del culo. De nuevo, todo pasa por la pija.

Lo irruptivo de elegir a alguien del mismo sexo para relacionarse (casual, momentánea o eternamente) se ve reducido a imitar todo lo que se haría con alguien del otro género (suponiendo que existan los géneros como tales), de ahí que aparezcan preguntas tan faltas de sentido como ridículas e irrespetuosas como “y cuál de los dos es la mujer” en caso de una pareja de varones y así. Pero si nosotros también seguimos en ese modelo, es casi por default que esto pase. Matrimonio igualitario por ejemplo, yo marché por la ley, obvio, si me caso o no es algo que yo quiero elegir, no pueden negármelo, ahora, el matrimonio en si como institución me parece algo vertusto y condicionante, los registros civiles reproducen en sus textos ideas católicas que apelan a la monogamia y a cuestiones que son direccionadas a la reproducción, si bien legalmente es necesario (viudez, herencias, divorcios, obras sociales, etc) esto no puede volverse un “molde” para encasillarnos, de nuevo, ni homos ni heteros, en esta asfixia estamos todos, quizás por eso se llamo matrimonio “igualitario”, igual de mierda.

Hasta acá lo que planteo es que lo que hacemos es un simulacro de copulación cada vez que buscamos el placer. La pija como gran dictador del sistema capitalista, y nosotros, la inercia misma. Parece que si alguien no eyacula y a alguien no le duele, entonces no es sexo. ¿y el placer?

Morbo

Cuando uno se aleja del binomio falo-hueco (entendiendo como falo cualquier reemplazo del mismo: dildo, dedos, etc.) y empieza a buscar en otras zonas aparece el término: morbo, definición: m. Tendencia obsesiva hacia lo desagradable,lo cruel,lo prohibido, es decir todo lo que no es pija es desagradable, cruel, prohibido. Las otras zonas erógenas empiezan a verse como lugares condenables, las tetillas, las orejas, los pies. Lo mismo con las demás prácticas, son algo de lo que avergonzarse: bdsm, lluvias, scat, de repente nos ponen esa palabra en la cama (o donde estemos relacionándonos) y se nos condiciona a una forma y una finalidad: falo en hueco para eyacular.

Entonces aparecen los mecanismos de subversión más peligrosos: besos y abrazos.

¿qué pasa si en una relación lo único que hacemos es estarnos juntos besándonos y abrazandonos? ¿qué sucede si la verga queda desplazada a un lugar de endurecimiento y solo nos centramos en los labios y sus capilares rozando y lubricándose, o en la mano rozando cada textura del cuerpo propio y ajeno? De repente estas acciones nos llevan a lo que decía Thompson, filosofo de la clase obrera inglesa: Educar el deseo.

Este golpe militar de pijas también se basa en la inercia, en que no paremos a pensar qué es lo que realmente queremos. Lo realmente irruptivo hoy en día no es lo que imita sino lo que genera, José Ingenieros dice “junten a mil genios en un concilio y tendrán el alma de un hombre mediocre”, esta mediocracia esta dada por esto de copiar, por distanciarse de la búsqueda propia y desde ese conocimiento compartirse.

Seguimos signados, mejor dicho “colonizados” en nuestras prácticas sexuales. Hay una sobre presión en lo que hay que hacer, en el rendimiento, en los lugares y actos de satisfacción al otro dictados por todo lo ajeno a nuestro lugar de encuentro, ajeno al “nosotros” que estemos construyendo.

Chicas que no se masturban, hombres que solo gozan a través de la productividad de sus pijas, gays que replican en sus camas el acto como parejas heteronormales, lesbianas buscando remplazar el falo, bisexuales acusados de “indecisos”, gente trans invisibilizada. Todo esto parte de ese binomio heteronormantivo donde solo existe el “hombre” y “mujer”, y me refiero a hombre y mujer blancos y burgueses de formación y culpas católicas con orientación a la producción de capital. Y Eso esta metido en nuestra búsqueda del placer, placer que además nos define a nivel identitario. El placer como un lugar de charla interna con la visceralidad propia, un link directo a quién uno es.

Con todo esto no quiero decir que a partir de ahora haya que coger colgado de un arnes y con el manifiesto comunista metido en el ojete, hablo de concientizar nuestras acciones. No planteo condenar a la pija, porque si alguien gusta de mamarla, de colarla en cuanto hueco tiene y ama mirarla en todos sus estados, soy yo. Amo mi pija y amo las pijas de los chicos que me gustan, pero también amo sus pezones, y sus risas y como me abrazan y sus olores y se me para cuando me acarician la pierna en la multitud de miradas, no hablo de totalitarismos. Hablo de democratizar zonas erógenas, sacarnos lo oscurantista y funcional en algo tan irracional como el placer.

Todos se la van contra el porno, pero lo miramos, lo consumimos, acá todos miramos porno, cosificamos el cuerpo ajeno con nuestra mirada lasciva, nos pajeamos hasta la deshidratación mirando cuerpos que nos encantaría sodomizar, ¿esta mal eso? NO, lo que está mal es confirmar esa mirada culposa del porno. Acusamos pero los básicos somos nosotros, el porno puede ser usado como un buen lugar para sembrar fantasias, luego que cada uno vea si quiere cumplirlas, si se anima a cumplirlas, o si no le interesa, pero condenar al porno simplemente porque es representante de deseos que la mayoría de la pacata sociedad oculta (pero consume) me parece al pedo, hacernos acá los superados entonces me suena hipócrita. El posporno está para trascender ese mecanismo tan básico y heteronormativo del porno tradicional, esta para tomar la posta y seguir andando con una mirada más política si se quiere, pero a esta altura, compararlos, o pensar que pueden estar en una misma categoría me parece un tanto ridículo.

El porno es un punto de partida, el porno para mi es una promiscuidad intelectual el porno es q me la chupen en un baño publico (mudo, autómata, prohibido, obsceno). el posporno en cambio es coger con el chico q me gusta tocandonos en cada centro de placer y diciendonos lo q sabemos q nos hará estallar

Mi deseo es el que construye mi placer, y para ello tengo que descolonizar mi deseo, sacarle toda esa fuerza capital que me lleva a replicar modelos de producción heterosexuales, desmalezarlo de prejuicios y confrontarlo con lo que me genere duda, investigarme, invitar al otro que me explore libremente, abrir mi cuerpo y mi siquis al otro en un juego de pares, salir del lugar de dominante y dominado, de penetrador y penetrado como sitios de la condena social. Elegir yo para mi y para quienes comparten mis inquietudes.

*comunismo anal:

Y acá es donde el culo hace su entrada como lugar de problemática frente a este reinado del falo como emblema de un patriarcado.

(culo como lugar improductivo – rol social: sumiso y dominante – cuestionamiento de la hombría y lo que ello implica)

El culo nunca es tomado como ente independiente sino que se lo considera en función de lo que el pene (o reemplazos) hacen con él, y eso encima parece definir muchas cosas: si es pasivo, si es sumiso, si es trolo, si es afeminado.

El orto parece definir el nivel de hombría, el hombre penetrado pierde su masculinidad, es equiparado a ese estatuto inferior que es “la mujer” o peor aún “la marica”. PIDO!

Muchos hombres heterosexuales consideran que el placer anal esta reservado exclusivamente para los gays o para las mujeres que ellos sodomizan. Un dildo, por ejemplo, no tiene género, entonces metérselo no implica ningún tipo de interés por alguien del mismo sexo, peor es el caso de los hombres de mas de 45 años que se niegan a hacerse los controles para la colonoscopia (consistentes en un tacto rectal), esto puede ocasionar cáncer. De nuevo todo el bagaje social e histórico no solo en contra del placer sino a favor de la estigmatización y hasta incluso, la muerte.

Muchos varones hetero disfrutan cuando sus novias los penetran analmente, bien por ellos.

Las travestis son buscadas por sus falos, esa fantasía de ser cogido por una mujer y no sentirse puto.

Cuando se siente reabajado el hombre, hay cosas que no tiene en cuenta, desde el vamos esa mierda del “sexo débil” es imposible de sostener desde que pensamos a la feminidad biológica como alguien que da a luz y que soporta los dolores menstruales mes a mes, y luego uno tiene que ver a la parte con voz de las pijas, o sea nosotros, quejándose por todo. ¿SEXO DEBIL QUÉ?

Yo no tengo que soportar que se me diga “marica” o “nenita” porque me gusta el sexo anal. Que te metan una gran pija en el cuelo, duele, mucho, ok, a mi me gusta, pero no deja de doler, pero eso no me deja sumiso a nadie, yo elijo que me cojas, no se que entiende la gente por sumisión, pero si yo estoy dándote el poder a vos, si yo me someto… sin esclavo no hay dominante. Me encanta que muchos se crean que tienen elcontrolo de la situación, peor sépanlo, no, no es así. Y si realmente quieren hacer gala de una hombría, los invito a ser penetrados, a ver si ese dolor lo pueden tolerar, los invito a parir, los invito a fajar a alguien en igualdad de condiciones, no a sus esposas.

Cuando hablo de hombría y masculinidad, no estoy hablando solamente del varón heteronormativo, no, también hablo del varón gay, del activo. No voy a juzgar los gustos de cada uno, cada quien elige lo que le da o no placer, sería ridículo ahora ponerme a señalar culposamente en ese sentido. Ahora, el activo no tiene porque sentirse en un lugar de empoderamiento, ni en un lugar de “menos puto”, esa definición de: chongo, eso de “coger putitos pero eso no me hace menos hombre, a mi me gustan las minas”, ok, cada uno con su discurso, pero basta de asociar el placer anal con lo humillante, con lo marginal, con lo no-hombre, dígase puto o “mujer”.

SI EL SEXO ANAL PONE EN JAQUE ESE IDEAL DE MASCULINIDAD Y HOMBRÍA DONDE LO HIPOCRITA, LO FALSO, DONDE TODO ESE ESPEJISMO SE PLANTA, ENTONCES REIVINDICO MI CULO COMO RECEPTOR DE CARNE, DEDOS Y DILDOS PARA NUNCA ESTAR EMPARENTADO CON TAL MENTIRA.

La sola idea de coger por el culo ya implica dolor, mierda, un lugar prohibido, homosexualidad, lo que ellas no entregan, el culo esta más lleno de la mierda que la gente piensa y habla que por la misma mierda que desecha.

Pero así como los genitales frontales plantean una dimorfia, una diferenciación en las formas, el culo es igual, habrá quien lo tiene mas grande, mas chico, mas duro, mas blando, peludos o lampiños, pero básicamente, cachete , cachete y hueco. Es de tintes comunistas, y acá es donde el valor capitalista del falo se pierde, acá es donde los depósitos seminales quedan acorralados. EL QUE DEPOSITÓ SEMEN RECIBIRÁ… MIERDA, NI HIJITOS NI CAPITAL, MIERDA.

La carga social de ser el humillado, el sumiso, el que la recibe, el que sufre, el castigado… ¿porqué? Porque heteronormativamente esta practica solo esta ligada a minitas y gays, porque como esto es un castigo para el “hombre”, pero ¿que pasa con el placer?, acá nuevamente vemos como todas las construcciones sociales se meten en nuestro goce. Y ojo, no me preocupa esto como un tema de que todos deban asumir las prácticas que realizan, lo más terrible es cuando todo esto se mete en la intimidad, cuando estos temas no son problematizados por uno mismo y ni siquiera se plantea lo que hace o mejor dicho lo que no se hace.

El prejuicio que no permite explorarse y compartirse, si él en su cama quiere que ella o él lopenetre, no puede ser que este pensando que si recibe algo por el ano ya sea gay y que el placer “normal” debe ser dado por el formato de copula reproductiva… hay que librarse de esa colonización del colon del placer, hemos perdido todo tipo de intimidad, de privacidad, tenemos a toda la sociedad juzgándonos porque se lo permitimos, lo único que tienen algunos en el culo es eso, prejuicios, y eso si es una gran bosta.

Señalamos a los sodomitas como enfermos y retorcidos antinaturales, y cuando hablamos de prácticas aún más subersivas como el fist, peor.

El fist consiste en poner el puño dentro del orto. Si alguien quiere hablar de masculinidad, u hombría, o ser macho y valiente, que se banque un puño en el orto, es más yo agregaría esto a la canción de Los Pimpinela, la que dice “tu te crees valiente, porque das un grito y me haces callar de lante de la gente, valiente” agregaría  “si tu te crees, valiente, déjate que te manden un puño adentro del ojete, valiente”, o sea, vivimos en una sociedad que santifica al golpeador y trata de trastornado a quien disfruta superando un dolor. no podemos mas de hipócritas.

El receptor del puño da poder al ¿penetrador?, el pasivo y sumiso es quién empodera al otro, esta es una práctica totalmente fuera del closet, en las reuniones donde se lo hace suele ser en medio de la gente hasta invitando a que prueben la dilatación del mismo, muy culocrático todo. Esuna práctica de cuidado, no dio de amor por no convulgar tanto con el término, pero hay una atención, un proceso, si lo empatamos con el típico desvirgue genital replicante de la copula, donde todo se da de modo mas agresivo, a veces hasta buscando la sangre que garantice esa primera vez, no se a quién llamar bestia.

El fist se hunde en un terreno prohibido, deposita el valor de creación y de generación básico, la mano, en el lugar mas abyecto del cuerpo, el que solo se relaciona con los desperdicios, el culo. Y a todo esto el falo queda totalmente exento, incluso si vemos porno de este tipo, los penes flamean flácidos y olvidados.

El fist, el spank, lo bondage, domina, sado y masoquista, todo esto desexualiza el placer, interviene la genitalidad desde un lugar alejado del mecanismo obligatorio de erección-eyaculación. Se para a kilómetros luz de la mecánica reproductiva, estas prácticas generalmente son asociadas al dolor, la humillación y lo no-normal, y en realidad son acciones consensuadas por ambas partes (vuelvo al cuestionamiento de la mujer golpeada por esposo macho) pero todo esto se pierde en que acá se está dando un lugar central al culo, se olvida al rey pija, se niega la patriarcalidad. Pues bien, que se la metan en el culo.

Foucault hace el análisis sobre la Sodomía solo como un acto que luego la medicina y psiquiatría del XIX llevaron a categorizar como un tipo de persona, “el homosexual”, antes del XIX el acto del sexo anal era una categoría del antiguo derecho civil y canonico, describía un tipo de acto prohibido. Entonces ya desde su “nombramiento” la homosexualidad en los varones queda atada al orto. Elegimos otra manera de relacionarnos, y en la cama quieren que solo seamos replicantes de su modelo hteronormativo de falo en hueco. Quiero coger con hombres, no con pitos, no con culos, con una persona. Quiero deconstruir también lo que se me impuso como identidad, porque si yo ahora me nombre homosexual directamente tengo que pensarme con ese concepto del S XIX y ya mismo pensar en que alguien me la de, repito, no estoy vedando el sexoanal que particularmente es una de las cosas que más me divierten en la vida, casi tanto como ver “los padrinos mágicos”, sino que hablo de la inercia, de lo estipulado por la sociedad al asmuir esa etiqueta, esa “valijita juliana”

Así como criticamos la heteronorma que solo admite el binomio: hombre – mujer con todas las prácticas políticamente correctas a realizar por ellos, parece estar formándose una normatividad dentro del colectivo LGTBQ: la homonormatividad.

De repente solo esta correcto el ser gay o lesbiana, y en el sentido más estigmatizado posible, cada uno con las características impuestas por la homonormatividad (él feminizado, ella agresiva), es como caer en un engaño de la crítica que repite el modelo que niega. Por ejemplo, en su momento yo marché y arengué por el matrimonio entre personas del mismo sexo, no creo que el estado ni la legislación sean quienes deciden por mi, si quiero casarme con un él o con una el, es tema mío, ese fue mi reclamo. Ahora… ¿quiero casarme? ¿quiero una unión que se basa en fundamentos católicos y me habla de un estado laico? Yo no quiero emparejarme con una sola persona y para toda la vida, eso es de estructura reproductiva, no es el tipo de contrato que yo quiero celebrar con quien o quienes elijo. Entonces cuando aparece la palabra IGUALITARIO, y a mi me suena a invisibilización, a normalidad. No. Fue una lucha cultural conquistada parcialmente, queda mucho por hacer ahora, y mas queda por hacer en un sector que se nos queda fuera del binomio homo de gay-lesbiana, los y las trans. WASKA#2

Mi placer es propio, es único, no es igualitario a nadie, ni homo, ni hetero, ni trans. Descubrir el propio goce me parece un acto mas que político, necesito poder definir mis gustos sin que se me apliquen modelos ya delineados por otros, por una otredad represora, funcional e hipócrita. Si alcanzo mi placer de la misma manera que la sociedad heteronormativa (y su espejo que se dice antagonico pero es lo mismo: la homonormatividad), siento que cualquier reclamo que yo haga, para mi vida, para mis amigos, mi familia, mi gente (más allá de su sexualidad) va ser de un discurso igualmente signado por el de ellos, por el de los que queremos no imitar. Entonces siento que el despojarnos de todo lo impuesto, de toda la colonización, lo que estamos haciendo es reconociendo nuestras necesidades más sinceras, es así como se parte hacia cualquier reclamo, desde una mismidad identitaria, desde el reconocernos primero cada uno, cada uno como un ser individual que discierne sus decisiones. No hablo de que a partir de ahora cada quien tiene que inventar su goce, pero si vamos a hacer algo, al menos sepamos que tanto de eso elegimos y que tanto es por inercia social y prejuicio.

Si le somos hipocritas a nuestro propio cuerpo, si decimos “mi deseo” cuando en realidad hablamos de algo impuesto, si le tememos al conocernos y reconocernos, no creo que lo que siga sea algo muy sincero. Si no vean las posturas de la iglesia, son todas voces que salen del odio y la represión y asi se propagan, ahí no hay cuerpos asumidos, y esto lleva a apuntar al sexo como algo oscuro, pero porque ellos así los viven. Es como los colonizadores que llegaron a Mesoamerica y demonizaron a todos los amerindios por estar desnudos y por su exuberancia, o sea, la desnudez y la exhubernacia la trajo el ojo del colono reprimido y cerrado. Así pasó con los pueblos originarios.

El lujo es vulgaridad, y el placer es sinceridad…

Quizás sea tiempo de dejar de buscar nombres sobre nombres y si empezar a reclamar los derechos que nos corresponden como seres humanos, como heteros, como homos, como bi, como trans. Todos somos construcciones de nuestra mismidad y el entorno siempre influye, pero la verdadera paz esta al leerse uno sin necesidad de etiquetas ni condicionantes. Que el estado asuma su rol de protector, seamos lo que querramos ser, porque mientras todos y todas y ntodxs debatimos acá, es porq tenmos una compu y una casa, y mientras nuestros culos burgueses debaten, las y los y lxs y les personas trans, se mueren.

El culo como enunciador del gay:

Matrimonio igualitario: anillo anular, anula, anal.

Las y los trans como el negro del colectivo

Lucas Darko forma parte del colectivo Waska, y fue invitado a la mesa “Deseos y prácticas sexuales subversivas” durante la muestra en Buenos Aires.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s